Historia del perfume

En el mundo antiguo, Grecia tomó de los egipcios el uso de los perfumes. Los romanos por su parte también adoptaron la modalidad de aplicarlas, pero fueron los árabes quienes consiguieron ser maestros en la elaboración de perfumes. Del siglo XIV se tiene el dato de la primera agua de tocador, la cual fue elaborada con el fin de comercializarla. Ésta fue fabricada por Juan María Farina, quien se estableció en Colonia, ciudad del imperio Prusiano, lugar de dónde se acuñó la denominación para la nueva modalidad en fragancias que hasta nuestros días está vigente y que es la presentación más popular en ventas.

En el siglo XIX el perfume se consideró como un lujoso artículo al cual sólo los nobles tenían acceso por tener éste un precio excesivo, pero es al final de ese siglo que se comenzaron a elaborar las primeras fragancias sintéticas con lo que se hizo posible su masificación hacia sectores de la población menos pudientes. Con el tiempo, la valía conceptual del perfume fue cambiando y su envase se convirtió en elemento estético muy preciado, por lo que los grandes productores de esencias se unieron a importantes nombres de la vidriería tales como Baccarat o Lalique e hicieran joyas en cristal para usarse como perfumeros. Esta fue la herencia para las fragancias que hoy existen. Con más de 2,000 en el mundo en promedio y más de 180 lanzamientos por año, cada una de ellas compite con su aroma, concepto y diseño de frasco para permanecer más tiempo que la competencia en una parte importante del mercado consumidor.

¿Perfumes o colonias? En primer lugar, no es lo mismo utilizar un perfume, que aplicarse ‘eau de parfum’, ‘eau de toilette’ o ‘eau de cologne’. La diferencia entre estos productos no es tanto la calidad, como a veces se piensa, sino la concentración de las esencias aromáticas en cada uno de ellos. El perfume es en el que están más concentradas, y por tanto es más caro, mientras que la colonia el porcentaje de concentración es menor.

Cada uno de estos productos aporta unas ventajas y unos inconvenientes que hay que valorar. El perfume es más intenso y duradero, pero hay que ser muy cuidadosos con la cantidad que nos aplicamos porque es preferible que sea poca para obtener un efecto sutil que noten sólo aquellos que estén cerca de nosotros.

Las fórmulas con menor concentración, las colonias, son más frescas y ligeras, para el verano pueden ser muy recomendables, pero hay que renovarlas a lo largo del día. Dependiendo de nuestra personalidad y de nuestro ritmo de vida preferiremos unos olores u otros y con una intensidad diferente.

perfume Es la más alta concentración de fragancia. Normalmente tiene hasta un 20% de ingredientes activos, aceites esenciales o fragantes. Dura de 4 a 7 horas. Se recomienda aplicárselo con un atomizador por dos razones: el atomizador hace que el área de aplicación sea más grande y no hay contaminación al tocar el perfume con los dedos, lo cual puede cambiar el olor. Como sabemos, esta presentación es también la más cara.

Eau de perfume

Tiene más o menos un 10% de aceites esenciales o fragantes. Dura en el cuerpo entre 3 y 5 horas.

Eau de toilette

Contiene aproximadamente 5% de concentración de elementos fragrantes. Dura aproximadamente 3 horas en el cuerpo.

Colonia

Esta es una forma muy ligera, con solo 2 ó 3% de concentración. La colonia es una forma común para los hombres quienes gustan de aplicarse fragancia generosamente. Dura hasta dos horas en el cuerpo.

Lógicamente estas características solamente son válidas para los perfumes originales.

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